Desde la diagonal Norte, Roque Saenz Peña: la transformación de este sector, en vía exclusivamente peatonal otorgó al obelisco un escenario nuevo, un remanso arbolado y reparador, donde se detiene el insesante trajinar de la gran ciudad.
Desde la 9 de julio hacia el sur, el observador a poca distancia.
Las fachadas de los edificios transformadas en verdaderos medios de comunicación, que emiten mensajes comerciales y políticos. Avisos publicitarios, cada vez mas tecnologizados, pantallas digitalidas, cambios constantes de color, sucesión de imágenes si fin... Todo es movimiento, salvo el obelisco, siempre hierático y testimonial, un eje perpendicular a la ciudad, en el que se fijan mis ojos de tanto en tanto, como en busca de un "orden", una referencia, un cable a tierra. El cielo, inmenso...
La loca carrera de autos, colectivos, motos, siguiendo las órdenes de los semáforos, que ritmicamente, cada tanto, los inmovilizan.
La gente, los hombres y mujeres de Buenos Aires, que deambulan por ahí... Sobreviviendo, cada uno en su burbuja o integrando una manifestación para un reclamo colectivo o un festejo de futbol.
El obelisco atrae y da para todo.
Un cantero y lugares para sentarse y observar el espectáculo, o para hacer una pausa tomando sol.
(Técnica mixta: Fibras, aguadas de acuarela sobre block de dibujo A5)
Desde la 9 de julio hacia el sur, el observador a poca distancia.
Las fachadas de los edificios transformadas en verdaderos medios de comunicación, que emiten mensajes comerciales y políticos. Avisos publicitarios, cada vez mas tecnologizados, pantallas digitalidas, cambios constantes de color, sucesión de imágenes si fin... Todo es movimiento, salvo el obelisco, siempre hierático y testimonial, un eje perpendicular a la ciudad, en el que se fijan mis ojos de tanto en tanto, como en busca de un "orden", una referencia, un cable a tierra. El cielo, inmenso...
La loca carrera de autos, colectivos, motos, siguiendo las órdenes de los semáforos, que ritmicamente, cada tanto, los inmovilizan.
La gente, los hombres y mujeres de Buenos Aires, que deambulan por ahí... Sobreviviendo, cada uno en su burbuja o integrando una manifestación para un reclamo colectivo o un festejo de futbol.
El obelisco atrae y da para todo.
Un cantero y lugares para sentarse y observar el espectáculo, o para hacer una pausa tomando sol.
(Técnica mixta: Fibras, aguadas de acuarela sobre block de dibujo A5)






